30/11/09

TOKYO


A 30 de noviembre de 2009

A veces, no siempre, una imagen vale más que mil palabras. Pienso que estoy ante una de ellas; me la he encontrado entre los ciento de disparos realizados durante mi primer día en Tokyo, esa ciudad que no conocía y que hoy me ha ganado con su poderío sereno y elegante. Me apareció esperando el metro para volver a Shinjuku, a mi hotel. Ahora, revisando todo este material en la pantalla de mi portátil, la observo y la observo cómo si hubiera entrado en mi cámara de manera sigilosa, cómo si no fuera mía... es algo que me ocurre a veces y que me hace pensar que realmente no somos autores de nuestros "resultados" sino más bien medios, simples transmisores...

Me quedan aun siete días en Tokyo, y tengo la seguridad de que imágenes como esta me están aguardando en rincones inesperados para asaltarme y poseerme. Y yo voy a dejar que me posean... qué hacer si no?

© texto/foto: Pedro Coll

21/08/09

100 AÑOS


Sin fecha ni lugar

Quizá se enteró de la boda del Rey Alfonso XIII, siempre de pie, los brazos cruzados, impasible, sobre aquel tocador de un dormitorio en constante penumbra, a veces rota por el reflejo que proyectaba la luna de un ropero próximo cada vez que alguien encendía la mortecina luz eléctrica de la estancia o también al abrirse las persianas de las dos ventanas, de común cerradas a cal y canto, los días de limpieza y aireado de la estancia.

Fue testigo imperturbable de los nacimientos de dos generaciones de aquella familia, ocurridos todos ellos justo en la cama de enfrente, a dos pasos de ese territorio suyo que era el tocador. Y en su momento debieron llegarle noticias de la caída de la Monarquía y de la llegada de la República y de la Guerra Civil, que tan de cerca le rozó. Fueron luego pasando uno a uno los años interminables del franquismo y desde tanta grisura y mediocridad posiblemente llegara a enterarse del alunizaje de Armstrong, de los asesinatos de los Kennedy, de Vietnam, de los Rollings y de los Beatles…

Aun seguía ahí, de pie, apoyado en ese mojón, en el que quien lo creó dibujó la N inconfundible, inicial de un linaje estremecedor, cuando alguien llamado G. W. Bush, ignorando como buen ignorante el pasado reciente, entró en la Historia como elefante en chatarrería invadiendo Mesopotamia. Estúpido! Ya lo había dejado dicho el de la N, el de la N de verdad, el de carne y hueso, con la autoridad irrebatible de su experiencia vital, “los pueblos que ignoran su pasado están condenados a repetirlo”.

Nunca estuvo solo,  tras él, dos amazonas montadas en sus caballos, hechas de la misma cerámica cristalina y liviana, delicada, lo que le hacía suponer que podían pertenecer a su misma familia o estirpe, ellas, con sus chaquetas rosa y sus tocados de negro opaco. Sobre la superficie de mármol del tocador había otras irrelevantes figuras de formas y materiales toscos a las que, por motivos evidentes, nunca llegó a prestar atención porque “no eran de los suyos”…

Un día, casi 100 años después de haber sido depositado en aquel lugar, se abrió la puerta del dormitorio y el click del interruptor llenó de luz pastosa las sombras; alguien con paso decidido caminó hacia el tocador y sin dudarlo se hizo con la figurita de cerámica, la observó durante unos segundos, la envolvió en papel de celofán y salió con ella del dormitorio dejándolo de nuevo todo a oscuras.

Ahora habita sobre la superficie de aluminio de una estantería minimalista, acompañado por una “troupe” heterogénea de objetos y personajes de origen y catadura diversa y por él difícil de catalogar. También los ignora, desde su misantropía sin solución. El entorno es luminoso, a través de dos grandes ventanales se ven árboles y un mar sobre el que a diario se pone el sol. Sigue erguido, de pie, los brazos cruzados, impasible, pero, sin saber muy bien por qué, está convencido de que esta nueva “ubicación” no va a ser para otros 100 años…

©texto/foto: Pedro Coll

31/05/09

CUALQUIER INSTANTE


Sin fecha ni lugar

observo esta imagen, casi abstracta
intento identificar el lugar, el momento, recordar algún olor, 
sentir en la epidermis de la memoria el fragor de la ciudad
instintivamente pregunto: de qué ciudad?
pero, para qué querer saber más de lo que ahí veo? 
comienzo de nuevo, de cero: la miro, la imagino, la recreo...
la siento

© texto/foto: Pedro Coll

MANHATTANPUZZLE EN LA BIBLIOTECA NACIONAL JOSÉ MARTÍ DE LA HABANA


Biblioteca Nacional José Martí, La Habana.

MANHATTANPUZZLE

Tras el impacto del 11S revisé mi material realizado en Manhattan pocos meses antes, inédito y olvidado en un archivador. Aquellas imágenes acababan de adquirir para mi todo un sentido. De manera intuitiva me sumergí en “Poeta en Nueva York”, escrito entre 1.929 y 1.930 por un Lorca jóven, experimental, críptico y premonitorio. En la pantalla del ordenador comencé a mezclar, a desdoblar, a romper y enfrentar imágenes, intentando aproximarme a la agresividad, la rabia y el caos de las palabras de Federico. Durante este proceso tuve la sensación de que se había establecido una conexión subliminal entre los poemas nacidos en 1.929 y mi visión plástica surgida al comienzo del siguiente milenio.

Tras arduos esfuerzos fue un placer colgar esta exposición en los muros de la Biblioteca Nacional José Martí, en La Habana: la inauguramos el pasado 22 de mayo y estará allí hasta el 23 de junio. Mi agradecimiento al "colectivo" de la Biblioteca Nacional, al Departamento de Cultura de nuestra Embajada en La Habana, a la Fundación Federico García Lorca y a Rufino del Valle, curador/comisario de la muestra. 

Por qué en La Habana? En 1.930, cuando Federico finaliza su estancia en Nueva York es invitado a visitar Cuba, donde da varias conferencias, una de ellas titulada "Mecánica de la Nueva Poesía". Consigo lleva el manuscrito inédito de "Poeta en Nueva York", cuya última parte se titula "El Poeta llega a La Habana". Pienso que la itineráncia lógica de esta exposición tendría que incluir Nueva York y Granada... a por ello vamos.

Este fino y contundente "spot" de 24 segundo fue elaborado por "Equipo Creación", de la Habana, un desinteresado detalle que agradezco en todo lo que vale.

© Pedro Coll y Equipo Creación

video

21/04/09

EL TIEMPO DETENIDO


La Habana, 1995

Amigo Osselin, 

ALMA ÁPTERA ha sido más bien un "divertimento", un juego con lo sutil. Ante el "foulard" fucsia al viento y la transparencia de la imagen me vino a la mente, por contraste, la pesadez de la Victória Áptera retratada en blanco y negro en el libro de Historia del Arte de mi adolescencia y decidí "épater les bourgeoises". Pero veo que tu me has calado; efectivamente, detrás del hallazgo del título no queda mucho más que el juego estético y la referencia a la memoria...

Subo aquí una de mis fotos preferidas de mi libro "El Tiempo Detenido", y lo hago como desagravio y para corresponder a tu selectivo criterio.

Un afectuoso saludo.

© texto/foto; Pedro Coll

20/04/09

ALMA ÁPTERA


En un lugar del Caribe, mayo de 2009

Días y días sin aparecer por este blog, a ver si arranco de nuevo...

Alma en aquella playa, tan profesional siempre ante la cámara, aparentemente alada; a los 15 días del regreso a nuestras respectivas casas le he mandado la foto y le ha gustado, "no falta algo de contraste?" me ha dicho a vuelta de correo-e, sé que con un toque de malicia... 

Se lo perdono. No, Alma, tiene el contraste que debe tener, el que a mi me gusta, por eso la subo a mi blog y al hacerlo recuerdo esos días de trabajo intenso, trabajo de equipo, amparándonos siempre unos en los otros, productor, modelos, estilista, asistente, fotógrafo... una experiencia más para enriquecer las memorias. 

Esta imagen de Alma, a punto de coger el vuelo aun careciendo de alas, no sé si por prepotencia, ingenuidad o fantasía, queda aquí colgada como simple anécdota y en prevención contra el maldito olvido.

© texto/foto: Pedro Coll

11/01/09

EL LENGUAJE DE LAS AZOTEAS


La Habana, diciembre del 2008

El "bell-boy" dejará la maleta en el suelo, recibirá su propina y prácticamente será empujado al pasillo. El voyeur cerrará la puerta y ansiosamente se encaminará al gran ventanal, correrá los visillos de un golpe seco y el mar de luces temblorosas invadirá todo su espacio visual; ahí está, de nuevo ante él, la ciudad carismática, dolida, sensual, histórica, rebelde, con su mar de plomo, su horizonte de plomo... su muralla de plomo. Tirará de la manivela y la corredera de cristal se deslizará sin esfuerzo, dejando que el gran espacio exterior físicamente le acaricie la piel de la frente, de las mejillas, de las manos... no es la primera vez que esto ocurre, pero aún así notará cómo se le eriza el vello, podrá de nuevo oler aquel aroma combinado de salitre y asfalto y de "no sé que más" y percibir el rumor a ciudad durmiente que, de manera lenta e imparable, asciende y le alcanza y le envuelve, allá en piso 20, en el balcón de aquella habitación ya familiar, la habitación 2004.

El "jet-lag" le tumbará vestido y mal afeitado en la inmensa cama, con el ventanal abierto y los visillos danzando tímidamente al ritmo de la brisa, y el "jet-lag" abrirá sus ojos cuando la primera luz de la aurora comience a pintar una línea salmón en la lejanía. La maleta aun sin abrir, pero ya montado el trípode y la cámara situada y lista; y así comenzará de nuevo su inspección minuciosa de los fragmentos de la urbe, de los tejados, de las torres de iglesias que se mantuvieron contra viento y marea, de los rascacielos y de las casas, de las terrazas con viejos y nuevos coches aparcados, de las calles de asfalto roto, de las paredes iluminadas por lámparas naranja o de frío neón, todo ello pintado con la luz de los atardeceres rojos, con la luz del sol filtrado entre las nubes, manchando a ráfagas, o del sol plano, duro, o de la envolvente y pastosa niebla de la madrugada... siempre de la mano de la luz, cambiante, mezclada, realzando y borrando, marcando, gritando, susurrando al oído del voyeur: "mira, aquí!", "no, no, mejor allá!", "por aquí, por aquí!"

Cuanta acción en algo tan estático!

Durante días sucesivos, el voyeur, como espía encaramado en plena "crisis de los misiles", cinematográficamente "indiscreto", irá documentando, para sí mismo, egoístamente, el sutil espectáculo de la vida mostrado a través de las azoteas, todo un lenguaje de evidencias, la radiografía de una época, el mapa de varias generaciones, las arrugas del tiempo; y rodeado de silencio, de la manera que a él le gusta avanzar, metódica y apasionadamente, el voyeur intentará interpretar lo aparentemente ininterpretable...

©texto/foto: Pedro Coll

proyecto titulado: EL LENGUAJE DE LAS AZOTEAS (SUITE 2.004)