EL PUNTO AMARILLO
de lo real y de lo imaginario
13/03/12
LA DERROTA
Vivimos tiempos memorables, en el sentido literal del término, tiempos que se recordarán en el futuro. A veces tengo la sensación de que el efecto devastador que a nivel social sufrimos equivale al de una guerra, sin muertos ni bombas, ni destrucción física, pero con un drama cotidiano equivalente al de una contienda histórica. Tiempos memorables, negativamente memorables.
Mientras, los políticos siguen a la greña. Hablan y hablan, prometen, siguen acusándose, culpándose, insultándose. Aún no se les ha ocurrido que deberían apartar ideologías y trabajar en una misma línea, negociando, cediendo, olvidando. Reconociendo, humildemente, que no tienen ni puta idea.
Caminando por la ciudad, por el centro, por donde hace sólo un año o dos la actividad era frenética, no dejo de ver locales cerrados, letreros de "se traspasa", "se vende", "se alquila". Me detengo en un paso cebra, esperando la luz verde, y a mi lado se detiene alguien anónimo, viste de manera descuidada, no es un mendigo, no, pero es alguien que en este momento camina sin rumbo definido, se le nota en la mirada, simplemente está dejando que el tiempo pase, buscará el banco de un paseo donde reposar algo, para luego dirigirse a otro lugar, quizá sin poder regresar a su domicilio, cuando lo necesite, porque ya no lo tiene. Diariamente nos encontraremos a muchos de esos ciudadanos a los que la crisis les ha golpeado en toda la cara, como una insoportable y humillante bofetada, sin ser culpables de nada. Son la imagen de la derrota de todo un sistema de vida mal calibrado. Algo de lo que todos somos responsables, especialmente quienes más lo han/hemos disfrutado y explotado. A todos esos que ahora están al mando, a los que se les llena la boca de acusaciones por la herencia recibida y ofrecen soluciones drásticas de inciertas consecuencias... les pediríamos que miraran atrás y analizaran qué es lo que ellos estuvieron haciendo durante tantos años de jolgorio financiero.
Todo esto me está empezando a dar asco.
© texto/foto: Pedro Coll
10/03/12
CLICK: DOS COPAS!
Lejos de todo exotismo, rebuscando donde sabía que las encontraría, han aparecido esas dos pequeñas copas de licor supervivientes de una cristalería que debió ser de mi abuelo. Las cosas irradian de manera sutil las infinitas vivencias de las que pudieron ser testigo y parte en el pasado, nos hablan sin llegar a decírnoslo todo, es como si nos guiñaran un ojo, o nos hicieran un gesto de complicidad. Vivo en el campo, en zona boscosa, y hace unos veranos sufrí la amenaza de un incendio. Estaba anocheciendo y al salir al exterior olí a quemado. Nada había alrededor que hiciera sospechar peligro, pero ante aquella inquietante sensación llamé al número que hay que llamar en esos casos y me confirmaron la existencia de un incendio que iba avanzando en dirección a donde yo me hallaba. Me dijeron que comenzara a organizar la evacuación. Y entonces tuve que plantearme qué llevar conmigo, qué cosas meter en mi coche y salir de allí zumbando. Estaba solo y no iba a tener ayuda de nadie. El impacto de la noticia me dejó desorientado durante un rato, recuerdo que recorría las habitaciones, subía y bajaba las escaleras que comunican las dos plantas, salía fuera... intentaba, sin conseguirlo, aclarar mi mente. El olor a quemado persistía pero era el único signo de la amenaza. El fuego se estaba extendiendo detras de una loma y no era visible aún. La noche había caido, soplaba un endiablado vientecillo y hasta el amanecer iba a ser imposible que los aviones comenzaran a bombardear con agua las llamas. De modo que la perspectiva no era buena. Y de repente lo vi todo muy claro y comencé a recoger aquellas cosas que significaban algo para mi, no por su valor económico sino por su carga afectiva, histórica, familiar. Y este par de copas, minusculas y delicadas, envueltas cuidadosamente en papel de periódico, fueron algunas de las cosas elegidas que ni tan siquiera llenaron dos cajas de cartón. Y con ese pequeño botín, Lua, mi golden, y Kodak, ese gato serio que nunca me mira a la cara, nos metimos en el coche y bajamos hacia el pueblo que está a unos 2 kilómetros. Allí, junto a una gasolinera, unas decenas de vecinos de la zona, expectantes y angustiados, pasamos varias horas. A eso de las 3 la madrugada la noticia de que el viento había rolado y empujaba las llamas en dirección contraria, hacia el mar, permitió que todos regresaramos a nuestras casas.
Esta copa, nada exótica, almacenada en una alacena durante años, me ha permitido sacar de ella una imagen cristalina, sin estridencia, siguiendo la receta de la sobriedad en los medios defendida por Nestor Almendros: "sólo… con aguja e hilo".
© texto/imagen: Pedro Coll
08/03/12
CLICK: UNAS TIJERAS!
Ayer alguien me dijo: Claro, trabajando en lugares exóticos las imágenes resultantes son más vistosas, es más fácil. Hay gente que lo sabe todo. Acababa yo de dar una charla sobre el enfrentamiento del fotógrafo con la realidad para, a partir de ella, poder contar su propia historia; ese reto cotidiano que sufrimos quienes a esto nos dedicamos. Una vez más, y sin que hubiera servido para nada mi exposición verbal, comprobé como todo este esfuerzo de análisis y de síntesis quedaba reducido a la aparente simplicidad de un click. Era como si me dijeran: Todos tenemos cámara, sabemos cómo se hace esto. Me dio pereza entrar una vez más en debates de este tipo y a mi interlocutor le dediqué una mirada aburrida. Pero a los pocos segundos me lo pensé y le dije: Sabes, olvida lo fácil que es lo exótico y piensa por un momento en cómo te pasearías por unas tijeras.
Debió creer que se me había ido la olla.
Y agarro algo tan simple y doméstico como son unas tijeras, las digiero y regurgito...y le dedico el resultado a mi amigo, con todo mi cariño.
© texto y foto: Pedro Coll
01/03/12
EL HECHO DIFERENCIAL
Hace bastantes años estuve en Sierra Leona cumpliendo un encargo fotográfico para un cliente británico. Fue antes de aquella guerra civil terrible que comenzó en marzo de 1991 y cuyas consecuencias, después de 11 años de crueldades sin límite, arrojó una cifra de casi 100.000 muertos. El conflicto pasó a ser conocido por las numerosas masacres, amputaciones de miembros, el uso masivo de niños-soldado y el tráfico de diamantes de sangre como método de financiación de las fuerzas rebeldes.
Durante aquella corta estancia, en contraste con la belleza exuberante de la naturaleza, sentí, casi a diario, la extrema agresividad del ambiente, premonición de lo que estaba por venir. Y no se borra de mi memoria algo que ocurrió el último día, en el trayecto de media hora en el que un taxi me llevó del hotel al aeropuerto internacional de Lungui. Cruzando el inmenso "bidon-ville" que es Freetown, durante los 30 segundos que estuvimos detenidos por la luz roja de un cruce, me llamó la atención algo que estaba ocurriendo a escasos 50 metros de nosotros: un corro de muchachos adolescentes, y algunos mayores, rodeaban a un niño blanco como la leche. La imagen era llamativa pero a la vez inquietante, irradiaba sensación de amenaza. Parecían estar jugando, riendo, pero todos ellos miraban y se dirigían de manera muy activa hacia el albino que estaba sentado en una especie de cajón de madera, como si hubiera sido colocado allí de manera expresa. El taxi arrancó de nuevo y la escena fue perdiéndose en la lejanía. Pero recuerdo muy bien la indefinida sensación de angustia que aquella visión dejó en mi mente.
Hace unas semanas vi en televisión un magnífico documental firmado por Jon Sistiaga, titulado "Los Blancos de la Ira", en él nos habla, sobre el terreno, de esas ancestrales supersticiones que en algunos países africanos lleva a creer que mutilar o asesinar a un albino, para utilizar sus órganos en conjuros de magia negra, trae buena suerte, o que violar a una mujer albina cura el sida... Y experimenté de nuevo, tantos años después, aquella mezcla de pánico y angustia, pura intuición mía en aquel momento.
El "hecho diferencial", en una de sus manifestaciones más extremas...
©texto/imagen: Pedro Coll
ver también: EL PUNTO AMARILLO: FREETOWN
13/02/12
"LA PIEDAD" DE SAMUEL ARANDA Y LA LÍNEA ROJA
Dos miembros de la tribu de "cazadores de instantes", cazados.
(...es trampa, soy el de la gorra!)
Porque recuerda en cierta manera "La Piedad" de Miguel Angel, así la llaman al referirse a ella. Se trata de una imagen de contenido sutil y estética elegante, ajena a la dureza evidente de lo que suelen exponer las imágenes premiadas anualmente por esas prestigiosas franquicias, World Press, Pulitzer, etc… Curiosamente, en ella resulta imposible conocer la identidad de sus personajes: el herido, torso desnudo, se abandona desfallecido en los brazos de una mujer vestida con túnica negra y tiene el rostro oculto, en parte por la posición de la mano de la mujer, enfundada en un guante de latex, y en parte por el modo en que deja que su cabeza descanse en el pecho de ella, a la que tampoco le vemos el rostro porque lo cubre con un "niqab". La belleza del gesto bordea la elegancia, los sentimientos de abandono y de protección se entremezclan, y todo ello conforma una imagen histórica, lo digo con toda la certeza de que soy capaz. Repaso de memoria imágenes históricas del foto-periodismo mundial y veo la de Aranda ahí, con toda su carga de misterio y de emoción, en ese nivel tan inalcanzable y, de vez en cuando, alcanzado.
Esta es la magia de la fotografía. La fracción de segundo precisa, la visión del momento necesario, la decisión y tozudez de un narrador al pie del cañón, en un territorio comanche saturado de dolor y de riesgos infinitos, un combinado de vocación, valor, sensibilidad y dureza.
Intento buscar aquí "la fina línea roja" sobre la que escribía hace unos días y no la encuentro, hasta creo que no la hay y, cargado de contradicciones, regreso a mi post anterior en el que intentaba elaborar un posicionamiento sobre algo a lo que no dejo de darle vueltas… Me pregunto cuando uno debe sentirse legitimado para pasar por encima del "derecho a la imagen", inherente a todo mortal, sea el mortal español, estadounidense o… siplemente yemení. ¿Cuando? ¿Una vez que las imágenes han conseguido ocupar espacio en los medios internacionales? ¿Cuando ganen premios? ¿Cuando, pocas, pasen a la Historia? ¿Depende, pues, del resultado obtenido? ¿Es algo por decidir a toro pasado? Y si la legitimidad se decide a toro pasado…¿con qué legitimidad se mete uno en harina?
¿Existen momentos y situaciones en que todo está permitido, en aras del derecho a la información? ¿Que yo pueda enterarme, por la mañana, ante mi café humeante y mi croissant, de como se mata y se muere en Afganistán, Yemen, Egipto, Libia… es lo que justifica tanto esfuerzo, riesgo, creatividad y posible conculcación de derechos básicos de los insignificantes personajes de a pie de cada una de las lejanas historias? ¿Se hace quizá por ellos, para dar a conocer al mundo lo injusto y cruel de sus situaciones? Y si es así, ¿se da este altruismo siempre? ¿En la mitad, en una cuarta parte de los casos…?
Sin embargo, y gracias a ello y a tantos esforzados profesionales, qué cantidad de imágenes impresionantes va acumulándose día a día, desde hace ya más de un siglo, muchas más ahora que antes, claro, formando un cuerpo de información y documentación fundamentales para analizar y entender el devenir de los acontecimientos de nuestra civilización, imágenes que, en ocasiones, hasta han llegado a influir en ese transcurso sinuoso de la Historia.
¿Donde está la línea roja? ¿Hay línea roja?
"Cambio todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro". ¿Sócrates? Ahí lo dejo de momento, puede que sigamos.
©texto/foto: Pedro Coll
29/01/12
LA FINA LINEA ROJA
Robert Doisneau, en una entrevista de prensa contó una anécdota triste pero bella. Estaba haciendo un reportaje sobre la trashumancia en el sur de Francia, caminando y charlando junto al pastor, cuando un automóvil atropelló y mató a uno de los perros que les acompañaban. Al entrevistador le faltó tiempo para preguntar al conocido fotógrafo por las fotos del drama. Doisneau aprovechó para tomar posición ante el polémico dilema de qué hacer ante delicadas situaciones relacionadas con la invasión de la intimidad o el respeto al dolor ajeno: él había optado por dejar la cámara y consolar al pastor.
El fotógrafo Kevin Carter, que había estado cubriendo la hambruna que asoló Sudán, en 1994 ganó el Premio Pulitzer con la imagen de un niño de no más de un año, agonizante, y a pocos metros de él un buitre posado en tierra, esperando… La fotografía era durísima; tras el relumbre del éxito conseguido por Carter, la incógnita que todo el mundo comenzó a plantearse acabó siendo un clamor: “qué había pasado luego con el niño?” Desconcertado, Carter lo ignoraba. Razonó con lógica incómoda que aquella era una más de los miles de fotos que hizo durante días y días, rodeado de muerte, desolación y caos. Realmente el Pulitzer le había sorprendido, más que como un éxito, como una bofetada cruel y a toro pasado: el niño al que dejó morir había contribuido a encumbrarle a lo más alto. En la espiral de su sentimiento de culpa llegó a compararse con el buitre. Meses después supimos que se había suicidado, muy cerca del lugar donde había conseguido la foto.
Recorriendo la zona norte de Tailandia, en su frontera con Laos y Birmania, al bordear una pequeña aldea nos topamos con el inicio de una cremación. Todo estaba ocurriendo en un espacio cerrado y sin techo. Me colé silenciosamente y me encontré con el cadáver sobre un lecho de mimbre rodeado de familiares. Unos monjes con túnica azafrán conducían la ceremonia. El ambiente era tenso y un innato respeto al dolor de aquella gente me hizo dudar. Entonces, alguien que parecía un familiar del fallecido me pregunto en voz baja si quería fotografiarlo. Dije que sí. “Pues hágalo”, contestó con una leve y amable sonrisa. Desconecté el mecanismo del motor de arrastre, para silenciar la acción mecánica, y cargando manualmente hice unos disparos, los precisos. El intenso olor a cadáver se quedó hasta la mañana siguiente en mi cerebro y en mi paladar.
©texto/foto: Pedro Coll
LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL
Estación Victoria, Londres.
No recuerdo haber estado en ese lugar; la imagen se había colado incomprensiblemente entre mis cientos de negativos disparados en el desierto de Atacama; al regreso de aquel viaje largo y monótono apareció de golpe sobre la mesa de luz y su visión me puso la piel de gallina; comprobé la numeración sucesiva de los negativos aún no cortados y no había error, esta estación de ferrocarril con sus personajes lejanos, lejanos de otra lejanía, impregnada de una modernidad desvahida, estaba perfectamente emparedada entre sobrias y lunares imágenes que mostraban paisajes intemporales e infinitos de suelo pardo y cielo azul cobalto...
©texto/foto; Pedro Coll
No recuerdo haber estado en ese lugar; la imagen se había colado incomprensiblemente entre mis cientos de negativos disparados en el desierto de Atacama; al regreso de aquel viaje largo y monótono apareció de golpe sobre la mesa de luz y su visión me puso la piel de gallina; comprobé la numeración sucesiva de los negativos aún no cortados y no había error, esta estación de ferrocarril con sus personajes lejanos, lejanos de otra lejanía, impregnada de una modernidad desvahida, estaba perfectamente emparedada entre sobrias y lunares imágenes que mostraban paisajes intemporales e infinitos de suelo pardo y cielo azul cobalto...
©texto/foto; Pedro Coll
27/01/12
HOLLYWOOD
¿Que sugiere esa atmófera pastosa, tocada de cutrez, con ese punto de sensualidad y de misterio? ¿Estamos en Manila, La Habana, Hong Kong, Tánger, El Cairo, Medellín... ? Mundos distintos y distantes que son el mismo mundo. Pienso en Wong Kar-Wai y su inolvidable "In the Mood for Love" y, sin oirla, escucho la magia musical creada como banda sonora por Michael Galasso. Cine en mayúsculas, con los medios justos, creatividad e imaginación. A proposito de Hollywood, de su "star-system" y sus superproducciones.
©texto/foto: Pedro Coll
19/01/12
PALOMITAS
imagen tomada con un iPhone 4S
(prestado para sacar la foto, el mio es 4 "a secas").
Ni "The Artist" ni "La Dama de Hierro" me han acabado de convencer. No están mal, bueno, de la primera es magnífica la mimetización que hace del cine de los 30, pero de la segunda realmente esperaba más. A veces se crean expectativas que quizá tiene su origen en el buen lanzamiento promocional, puro oficio, profesionalidad y poderío multinacional. Pero no más. Intento comparar "La Dama de Hierro" con "El Discurso del Rey" y no hay color, respetando cualquier otra opinión, claro. Con el rosario de los créditos aún bajando en la pantalla escapo de mi doble dosis de cine y me tropiezo de cara con una pareja que entra con sendos cubos de "palomitas", de los grandes, de los de 4,50€. En el choque, provocado por la oscuridad aun reinante en la sala, miles de puntitos blancos vuelan por el aire en cámara lenta, por un instante se mantienen ahí formando una extraña nube... e inevitablemente acaban como alfombra granulosa para nuestros pies. Me disculpo y salgo pisoteando 9€ de palomitas.
Ya sé que somos libres de hacer lo que nos plazca mientras no infrinjamos las leyes, pero… esa costumbre de entrar en las salas de cine sosteniendo inmensos cubos de maíz reventado me pone de los nervios. Parece que forma parte del acontecimiento, ir a ver una película y ponerte tibio de fibra y de aire es ya como una liturgia, un protocolo que se tiene que cumplir, supongo que porque se tiene que cumplir. Cada tarde, cada noche, infinidad de ciudadanos entran a los cines con la excusa de devorar el contenido de inmensos envases de cartón, felices, ajenos a mi irritación politicamente incorrecta.
Somos miméticos. Muuuuy miméticos. Hace ya tiempo que, sumisos, asumimos símbolos ajenos, el Papá Noel, la noche de Halloween, la palomitas…Los Reyes Magos han quedado como fiesta segundona y las pipas de girasol son ya recurso para pobres…
No estoy seguro de si mi accidente de hoy, a la salida de la sala en la que se acababa de proyectar "The Artist", no ha sido otra cosa que un subliminal acto de rebeldía.
©texto/foto: Pedro Coll
(prestado para sacar la foto, el mio es 4 "a secas").
Ni "The Artist" ni "La Dama de Hierro" me han acabado de convencer. No están mal, bueno, de la primera es magnífica la mimetización que hace del cine de los 30, pero de la segunda realmente esperaba más. A veces se crean expectativas que quizá tiene su origen en el buen lanzamiento promocional, puro oficio, profesionalidad y poderío multinacional. Pero no más. Intento comparar "La Dama de Hierro" con "El Discurso del Rey" y no hay color, respetando cualquier otra opinión, claro. Con el rosario de los créditos aún bajando en la pantalla escapo de mi doble dosis de cine y me tropiezo de cara con una pareja que entra con sendos cubos de "palomitas", de los grandes, de los de 4,50€. En el choque, provocado por la oscuridad aun reinante en la sala, miles de puntitos blancos vuelan por el aire en cámara lenta, por un instante se mantienen ahí formando una extraña nube... e inevitablemente acaban como alfombra granulosa para nuestros pies. Me disculpo y salgo pisoteando 9€ de palomitas.
Ya sé que somos libres de hacer lo que nos plazca mientras no infrinjamos las leyes, pero… esa costumbre de entrar en las salas de cine sosteniendo inmensos cubos de maíz reventado me pone de los nervios. Parece que forma parte del acontecimiento, ir a ver una película y ponerte tibio de fibra y de aire es ya como una liturgia, un protocolo que se tiene que cumplir, supongo que porque se tiene que cumplir. Cada tarde, cada noche, infinidad de ciudadanos entran a los cines con la excusa de devorar el contenido de inmensos envases de cartón, felices, ajenos a mi irritación politicamente incorrecta.
Somos miméticos. Muuuuy miméticos. Hace ya tiempo que, sumisos, asumimos símbolos ajenos, el Papá Noel, la noche de Halloween, la palomitas…Los Reyes Magos han quedado como fiesta segundona y las pipas de girasol son ya recurso para pobres…
No estoy seguro de si mi accidente de hoy, a la salida de la sala en la que se acababa de proyectar "The Artist", no ha sido otra cosa que un subliminal acto de rebeldía.
©texto/foto: Pedro Coll
31/12/11
BELLEZA Y VULGARIDAD
Este post viene a cuento de comentarios producidos en mi anterior post LA BELLA EUROPA y trata sobre la voluble línea que puede unir o separar lo bello de lo vulgar y, tambien, sobre la validez de lo vulgar como necesario, en ocasiones, en un lenguaje que busca comunicar o expresar algo en concreto. Soy de la opinión de que, en el mundo de la creación, los medios sí justifican el fin.
Belleza y vulgaridad son dos conceptos tan subjetivos como interpretables, y tan opuestos como asociables. A veces hasta se necesitan. No tienen por qué ser un fin en sí mismos, al contrario, por separado o combinados suelen ser eficaz herramienta en "el camino hacia...". Una imagen no "debe" ser bella, sólo debe ser lo que uno quiere que sea.
La imagen con que acompañé mis palabras en el post que cito más arriba pretendía ser una caricatura de la Europa del momento. Y la escenificación lograda fue, a mi criterio, la adecuada para el fin pretendido: exceso, exhibición, vicio, drama... (por cierto, nadie ha hecho aun mención de la pistola y su función diabólica dentro del escenario!).
La Europa del confort, de las conquistas sociales, de la seriedad y de la buena educación está descarrilando a cámara lenta. De ahí la advertencia del suicidio, del suicidio capriochoso y gratuito en este caso, incomprensible, pero anunciado desde el principio como casi seguro a la vista de la actitud intransigente de algunos mandatarios. Ignoro si Europa se halla ante un fracaso total o ya en plena hecatombe camuflada, eso lo iremos viendo a medida que corra el tiempo, pero de momento el espectáculo que se nos ofrece es angustioso. Parece como si todo aquello en lo que creíamos y por lo que tanto se luchó estuviera tambaleánodose. Llevamos meses ante el precipicio y nuestros eurogobernantes no hacen más que reunirse para decidir que deben volver a reunirse. Toda medida esperanzadora acaba días después machacada por la realidad del "mercado", más diabólico aún que la pistola, posiblemente el que suele acabar dando las ordenes a la pistola!
Bien, ¿qué porcentaje de vulgaridad y qué porcentaje de belleza debía haber aplicado a la imagen con la que pretendía ilustrar este pensamiento? Porque de lo que no tengo ninguna duda es de que necesitaba de una cierta dosis de obscenidad enlujada para vestir la imagen representativa de un "decadente primer mundo".
El objetivo no es "la belleza", el objetivo es "la idea". Siempre será así. Podría ser mucho más vulgar si la idea lo exigiera. Y, decididamente, me quedo con la provocación antes que con la edulcorada belleza.
texto/fotos © Pedro Coll
10/12/11
HIBERNACIÓN
Es Castell, Menorca…
Llevo días sin aparecer por aquí, mañana salgo de viaje, posiblemente eso me motivará. Hay épocas en que necesitas comunicar, y lo haces casi febrilmente, y épocas en que te encierras en ti mismo y te ocultas. Esta imagen que publico es un icono para mi, es lo que veía cada mañana, al despertar, todos los meses de septiembre de mi infancia y adolescencia, cuando acababa el verano e iba a comenzar el curso, y me abocaba a un radical cambio de escenario. Mi vida, por aquel entonces, se dividía en dos partes: los veranos luminosos y libres disfrutados en el puerto de Mahón, y los largos inviernos grises y académicos que se eternizaba en la capital del archipiélago. Veo esta fotografía que disparé este pasado mes de septiembre y no puedo evitar que me invada aquella tristeza, ahora con sabor a infancia. Nuestro cerebro registra sensaciones, olores, sonidos, que el paso de los años no destruye ni elimina y que saltan a la más mínima provocación, en este caso como una variante melancólica del "efecto de Pavlov".
©texto/foto: Pedro Coll
20/11/11
15M VS 20N
La Sutileza del Gesto
Hoy votamos. Llegó el 20N.
De pasada, me apetece decir algunas cosas.
Hoy la sociedad está dividida en dos nuevas clases.
La "clase política"es una de ellas. Le cogieron el punto a la cosa desde hace ya un tiempo y ahí los tienes, los dos grandes repartiéndose los tiempos, ahora tu, ahora yo y los pequeños revoloteando alrededor como mariposas llevándose sus porciones proporcionales de poder. Se ponen a parir entre ellos, pero es algo que forma parte del teatro, en el fondo todos se sienten bien en su estatus especial y por la cuenta que les tienen protegerán a muerte el sistema tal como está.
La "clase ciudadana"la formamos todos los demás. Todos, metidos en un único paquete, frente a los políticos.
¿Somos conscientes de ello?
¿Somos conscientes de que con nuestro voto les habilitamos? Están ahí por nuestra decisión colectiva. Tenemos esa capacidad, ese poder. Podemos poner o quitar, premiar o castigar… pero lo chocante es que no disponemos, de manera democrática y a modo de castigo general o advertencia, de la posibilidad de poder echarlos a todos de una vez! Siempre unos tienen que salir elegidos! La cosa es diabólica, porque quienes gozan de la capacidad de modificar estas reglas imperfectas son sólo ellos, los políticos. Y no se van a pegar un tiro en el pie.
Creo que las normas constitucionales se nos están quedando anquilosadas. Necesitamos actualizarlas, afinarlas, acabar con zonas oscuras… la sociedad debe recuperar poder frente a sus apoderados.
Este debe ser el nuevo reto.
El 15/M y demás movimientos internacionales afines sólo son el pistoletazo de salida. La zona conservadora de la "clase política", siempre prepotente y convencida de que el mando le pertenece por genética, menosprecia la indignación ciudadana. La zona progresista de la "clase política", más idealista o quizá más maquiavélica, intenta solidarizarse con la indignación ciudadana. Pero los indignados ya no creen en los políticos. No se trata de ideologías, es un simple y explosivo coctel de pérdida de confianza y de rabia.
Ante la mirada miope de los grupos dirigentes se acerca una nueva Revolución, la de la "clase ciudadana" indignada contra la "clase política". Si, a estas alturas, una lucha de clases reciclada! La fluidez de las redes sociales, unida al rencor popular, facilitará la acción. Los importantes daños en el tejido social provocados por la crisis mundial, con origen en la oscura manipulación financiera por parte de unos pocos, quizá los que realmente mueven los hilos de las marionetas, será el caldo de cultivo perfecto. Esto sólo acaba de empezar.
Me es imposible imaginar la evolución posterior, las consecuencias, de este inevitable enfrentamiento. Seguro que en los inicios de cada uno de los grandes procesos revolucionarios debió parecer imposible que aquellas primeras algaradas fueran a acabar como acabaron. Las grandes revoluciones de la historia de la humanidad están muy bien estudiadas en los libros de Historia, consultémoslos y veremos cómo todo es posible.
©texto/foto: Pedro Coll
23/10/11
EXTREMOS
la mirada de un indignado asiático?
y, en boca cerrada no entran moscas...
Dice Aznar que los integrantes del movimiento 15M * son "extrema izquierda anti-sistema". Lo dice como dice él las cosas, convencido de que tiene la razón. Sabemos, quienes a veces la tenemos y a veces no, que Aznar es "extrema derecha pro-sistema", en eso sí pondríamos la mano en el fuego. Entre ambos "extremos" pulula una pila infinita de gente, mucha más que la que suman los dos dichosos "extremos", con pensamientos individualmente diferentes, pero todos igual de respetables. En principio deberíamos estar tranquilos porque contamos con terreno de juego en condiciones, variedad de equipos rivales y unas normas que regulan el partido, que son las mismas para todos. Es la democracia. Lo que no entiendo es ese tono de Aznar, como si los que están en su "extremo opuesto" no tuvieran derecho a existir, por execrables y, en cambio, los que le acompañan en su "propio extremo" deban ser respetados, porque son los buenos de toda la vida.
Y esto me da miedo, sobre todo en época de crisis económica tan profunda; repasemos la Historia, en pasajes no tan lejanos...
* El 15M es un movimiento amplísimo, en el que existe una parte ruidosa y llamativa, la que se hace notar, pero es la punta del iceberg, bajo ella se está "alistando" un volumen importantísimo de gente respetable, seria, cansada e indignada; eso no hace más que empezar, de modo que… aplíquense, señores políticos, por la cuenta que les trae.
©texto/foto: Pedro Coll
18/10/11
14/10/11
SOSTIENE PAUL AUSTER
Tenía este post pendiente desde el 16 de julio pasado, cuando por primera vez me enfrenté a este paisaje urbano desde la ventana de mi hotel en Hong Kong.
Qué quiero decir cuando digo que la imagen es la palabra… (R. Carver?)
En diferentes días, a diferentes horas, acerco la cámara al cristal de la ventana y busco exactamente el mismo encuadre, milimétricamente, y disparo, a veces el sonido del obturador es corto y seco, y otras veces se prolonga y arrastra y parece que no va a acabar, la luz y la oscuridad juegan su papel en ello, y en todo lo demás, luego, dejo la cámara sobre la cama, o sobre el pequeño escritorio, y busco en la ducha el placer del agua tibia, dejo que fluya, que resbale por la piel de mi cuerpo mientras mi mente escapa y el tiempo se detiene, ya relajado me siento ante la pantalla de la lap-top y revivo momentos recientes, vividos durante el día, y proyecto para mañana, y cavilo sobre lo que ya tengo, o sobre lo que me falta, me echo en la cama y leo de nuevo ese pasaje mágico del comienzo de "El Primer Hombre", el origen de las cosas, esa búsqueda del padre en un Camus póstumo y entrañable, y me entra un sopor profundo... cuando abro los ojos el libro está en el suelo y en la pantalla de plasma que tengo enfrente, integrada en la pared, el locutor chino habla sin palabras, gesticula sin sonidos, me incorporo, tendría que cenar algo pero vuelvo a la ventana, es de noche, quizá madrugada, pego de nuevo la cámara al cristal y busco aquella imagen que ya tengo infinidad de veces, pero que siempre es distinta, de nuevo procuro que el encuadre sea igual que todos los anteriores, busco imágenes milimetricamente iguales pero tangencialmente diferentes, claramente aludido Paul Auster me mira y se ríe, él y yo sabemos por qué, intenta ocultarse sin conseguirlo tras las volutas de humo del tabaco que no fumo, y junto a él Tabuchi, qué coño hará aquí Tabuchi? algo le está sugiriendo al oido a Auster, le hablará de Pereira? con su secretismo no pretende que yo no me entere, ni sabe quien soy yo ni le importo un comino, creativamente celoso más bien procura que la cosa que les ocupa quede entre ellos dos y no la comparta Wayne Wang, que está justo a mi lado, pegado a mi pero sin notar mi presencia, pegado también al cristal de la ventana, ensimismado, estudiando la luz, construyendo los ruidos, los sonidos de los automóviles, alguna sirena, Hong Kong...
Tendría que cenar algo y descansar...
©texo/fotos: Pedro Coll
13/10/11
TEMPUS FUGIT #2
Foto realizada con el 50mm. f 1,2L de Canon.
Tirado a f 1,2, plena apertura, con el foco preciso en los semáforos
©texto/foto: Pedro Coll
11/10/11
LA BELLA EUROPA
Alegoría gráfica en una tarde de domingo de este inquieto otoño.
Una amiga me escribe pidiéndome que desarrolle este escueto texto que acompaña a la imagen. Dice que si no lo hago corro el riesgo de parecer un pervertido! Me he reído con ella hablando del asunto. Resulta que nada es lo que parece…
Esta foto sale de una sesión cuyo objetivo era "artístico", por llamarlo de alguna manera, una colaboración con un pintor español que vive en Los Angeles, creo. No se quien es, pero me metí en el tema y salió algo muy interesante, supongo que sabrá aprovecharlo, allá en L.A.. Yo sí lo voy a aprovechar, porque de ahí salieron ideas y, lo que suele pasar, un proyecto más amplio a desarrollar.
El movimiento genera movimiento.
Al margen de todo eso, anoche, ante la pantalla, decidí subir una de las imágenes al blog… la titulé LA BELLA EUROPA. Nada que ver con la idea original, a veces las ideas son como los fuegos artificiales, que estallan en múltiples posibilidades.
Llevamos meses y meses convulsos, manipulados por los mercados y las agencias de calificación, un día se toman unas decisiones y parece que la cosa se puede arreglar, al día siguiente todo vuelve a estar por los suelos, Grecia fue la primera alarma, seguimos hablando de Grecia, luego se habló de Portugal, de Irlanda, de España, de Italia… pero eso está tan globalizado que las grietas están alcanzando a Francia… y quien vendrá luego? Alemania, o es que Alemania cree que se salvará? A quien venderá sus BMW, sus microondas Siemens, su aspirina Bayer… ?
Mientras tanto, los gobiernos de Europa dan la sensación de estar paralizados, reconocen todos ellos el peligro grave, inminente, se reúnen de urgencia con cierta periodicidad… y, sin resolver nada, deciden reunirse de nuevo el mes próximo! El tiempo pasa y las grietas van aumentando. Recordáis la frase "entre todos la mataron y ella sola se murió"?
Esta imagen de la belleza, rodeada de confort y de placeres, presionando inexplicablemente sobre su esternón el cañón de un negro revólver, es para mi una alegoría del momento que vive Europa, hasta hace poco envidiada y admirada, que situada el borde del precipicio no sabe o no se decide a actuar. Quizá tampoco puede actuar, enmarañada en sus complicados tramites euro/burocráticos, en su red de poderes soberanos, cada uno con su parlamento, su gobierno, su oposición (ya sabéis qué significa eso a niveles de efectividad…). Porque lo dramático es que, legalmente, no es posible tomar decisiones en linea recta y veloz. Se necesitan acuerdos + acuerdos + acuerdos + acuerdos… Teníamos que haber previsto una estructura económica supranacional para situaciones como esta, pero… iba todo tan bien.
Deseo equivocarme, pero esto parece la crónica de un suicidio anunciado.
Espero que mi amiga esté satisfecha, quizá después de esta exposición mi imagen no se haya deteriorado… aunque a mi lo que últimamente me preocupa no es precisamente eso.
Una amiga me escribe pidiéndome que desarrolle este escueto texto que acompaña a la imagen. Dice que si no lo hago corro el riesgo de parecer un pervertido! Me he reído con ella hablando del asunto. Resulta que nada es lo que parece…
Esta foto sale de una sesión cuyo objetivo era "artístico", por llamarlo de alguna manera, una colaboración con un pintor español que vive en Los Angeles, creo. No se quien es, pero me metí en el tema y salió algo muy interesante, supongo que sabrá aprovecharlo, allá en L.A.. Yo sí lo voy a aprovechar, porque de ahí salieron ideas y, lo que suele pasar, un proyecto más amplio a desarrollar.
El movimiento genera movimiento.
Al margen de todo eso, anoche, ante la pantalla, decidí subir una de las imágenes al blog… la titulé LA BELLA EUROPA. Nada que ver con la idea original, a veces las ideas son como los fuegos artificiales, que estallan en múltiples posibilidades.
Llevamos meses y meses convulsos, manipulados por los mercados y las agencias de calificación, un día se toman unas decisiones y parece que la cosa se puede arreglar, al día siguiente todo vuelve a estar por los suelos, Grecia fue la primera alarma, seguimos hablando de Grecia, luego se habló de Portugal, de Irlanda, de España, de Italia… pero eso está tan globalizado que las grietas están alcanzando a Francia… y quien vendrá luego? Alemania, o es que Alemania cree que se salvará? A quien venderá sus BMW, sus microondas Siemens, su aspirina Bayer… ?
Mientras tanto, los gobiernos de Europa dan la sensación de estar paralizados, reconocen todos ellos el peligro grave, inminente, se reúnen de urgencia con cierta periodicidad… y, sin resolver nada, deciden reunirse de nuevo el mes próximo! El tiempo pasa y las grietas van aumentando. Recordáis la frase "entre todos la mataron y ella sola se murió"?
Esta imagen de la belleza, rodeada de confort y de placeres, presionando inexplicablemente sobre su esternón el cañón de un negro revólver, es para mi una alegoría del momento que vive Europa, hasta hace poco envidiada y admirada, que situada el borde del precipicio no sabe o no se decide a actuar. Quizá tampoco puede actuar, enmarañada en sus complicados tramites euro/burocráticos, en su red de poderes soberanos, cada uno con su parlamento, su gobierno, su oposición (ya sabéis qué significa eso a niveles de efectividad…). Porque lo dramático es que, legalmente, no es posible tomar decisiones en linea recta y veloz. Se necesitan acuerdos + acuerdos + acuerdos + acuerdos… Teníamos que haber previsto una estructura económica supranacional para situaciones como esta, pero… iba todo tan bien.
Deseo equivocarme, pero esto parece la crónica de un suicidio anunciado.
Espero que mi amiga esté satisfecha, quizá después de esta exposición mi imagen no se haya deteriorado… aunque a mi lo que últimamente me preocupa no es precisamente eso.
©texto/foto: Pedro Coll
06/10/11
EL PRIMER MAC
Esta es la imagen de mi primer MAC, en realidad, el primer MAC. Es la interpretación personal de un icono que conservo como una reliquia. La fotografía la he realizado en el estudio, esta mañana, nada más enterarme de la noticia, utilizando como cámara una de las muchas posibilidades de interpretación plástica que ofrece el iPhone 4. Así todo ha quedado resuelto en familia.
Educado en época autoritaria y de prohibiciones, en la que las expresiones como "es no porque es no" eran un final dialéctico habitual, la aparición de ese universo abierto e infinito que es el mundo digital, con su absoluta elevación de límites para la imaginación y la creatividad, representó para mi la entrada en un mundo excitante. A veces, trabajando con gente más joven, gente educada ya en libertad, ante algún logro creativo conseguido con los actuales programas de tratamiento de imágenes se me escapaba con sorna una expresión a interpretar: "jó, parece imposible, es demasiado, eso no puede ser legal!"
El fallecimiento de Steve Jobs me ha retrotraído a los inicios de casi todo. En mayo de 1.987 la editorial norteamericana Collins Publishers, de Nueva York, me entregó como "pago" por mi participación en el proyecto "A Day in the Life of Spain" este pequeño Macintosh Plus, de 800 K de memoria. Este fue, para casi todos, el comienzo de muchas cosas y en este proceso me he visto involucrado intensamente hasta el día de hoy. Por eso, la perdida de Jobs, para mi y para miles de miles de usuarios de su genio, es sentida como la dolorosa perdida de alguien tan próximo como necesario y posiblemente insustituible.
Es mi pequeño homenaje a quien me ha permitido expresarme mucho mejor.
© Pedro Coll
23/09/11
LA LENTE UNICA

Dos imágenes tomadas en condiciones parecidas.
Una es estática y la otra dinámica.
En ambos casos utilicé la lente luminosa Canon 50mm 1.2
En ambos casos trabajé a plena apertura, a f1.2
El foco está, perfecto, en las manos de la muchacha y en la ventana abierta.
El flou del desenfoque confiere misterio y limpieza.
Todo se aprecia mucho mejor viendo las imágenes ampliadas.
A que suena a chino? Me estoy refiriendo a lo de "la lente única", no a la jerga técnica que informa sobre las fotos de este post. Y eso que ahora están comenzando a cuestionar esta ley absurda del "hijo único", cruel en sí y de malas consecuencias demográficas"… pero no, no hay ninguna relación entre una cosa y la otra, yo sólo voy a hablar de lenguaje fotográfico.
Hace algo más de un año estuve una semana en Tokio. Se trataba de un pre-encargo de carácter muy libre y personal. El primer día salí con varios objetivos, un zoom 16-35, un 50, un 85… Acabé mareado, porque nunca tenía en la cámara el objetivo que estaba realmente necesitando. Aquella noche, en el hotel, viendo insatisfecho en la pantalla de mi portátil el material obtenido, tomé una decisión: "mañana salgo sólo con el 50". Y así lo hice. Estuve casi 6 días trabajando en interiores y exteriores con el 50, un 50 luminoso, f 1.2, con el agravante de utilizar diafragmas escandalosamente abiertos, de 1,2 a 2,8, nunca más cerrado que eso. El resultado fue sorprendentemente satisfactorio, podéis ver un resumen en TOKIO M.P.O.V. #1 Qué había ocurrido? Que mi mirada había acabado adaptándose al ángulo y perspectiva de la lente que llevaba puesta, en este caso un 50, no veía temas que exigieran gran angular o teleobjetivo, y de esa manera la concentración era absoluta, quizá me perdía cosas, todo no lo puedes tener, pero ganaba ligereza de movimientos, control de las situaciones y coherencia en el resultado.
Después de esta experiencia me hice adicto al 50mm, esa lente que siempre había considerado aburrida, y sobre todo adicto al sistema de "la lente única". Claro que no para todos los temas es adecuado el 50mm, suelo utilizar también un 24, y recientemente me aventuré a enfrentarme a todo un trabajo con una lente conflictiva, difícil y peligrosa: me pasé 6 días en Hong Kong trabajando con un 15mmm (fisheye), y este es el resultado: DESDE DENTRO
Reconozco que le he cogido vicio a eso de "la lente única", os propongo experimentarlo.
Eso sólo es aplicable a trabajos de carácter personal, puramente creativos, evidentemente cuando un cliente me hace un encargo publicitario o de ilustración/editorial me proveo de toda la artillería necesaria y la uso, vaya si la uso.
©texto/foto: Pedro Coll
01/09/11
ENCUADRE Y CENSURA
Imagen subida en entradas anteriores, re-encuadrada.
Me maravillan las posibilidades de re-interpretación que tiene el re-encuadre de una imagen. Pero pertenezco a una escuela que fue algo rígida en este tema. Hubo un tiempo en que no estaba bien visto, en el campo de la fotografía de autor, re-encuadrar imágenes a partir del original. Solíamos positivar las copias en blanco y negro dejándole a la imagen un borde negro, imperfecto, que marcaba el final del negativo. Quedaba muy artesanal, pero a la vez dejaba constancia de que la imagen no había sido re-encuadrada. Un purismo que aun no llego a explicarme, que en realidad limitaba la creatividad. Como, aún hoy, esa casi habitual referencia peyorativa al Photoshop, o a lo digital. (Galileo!!!) Si al final lo que vamos a ver es la obra definitiva, que es lo único que en realidad importa -si es buena es buena y si mala, mala- ¿por qué limitar absurdamente el proceso hacia ella? La verdad es que esas veladas limitaciones sin sentido me ponen de los nervios.
Pocos años antes de la muerte de Franco yo estaba en Salamanca, estudiando Derecho. Nos hallábamos metidos en el proyecto de edición de la revista de la Universidad, "El Gallo", una cabecera que hacía muchos años que no se estaba utilizando. Recuerdo como si fuera hoy el día en que dos compañeros y yo, con los originales del primer número bajo el brazo, nos encaminamos a las dependencias del Gobierno Civil, situado en la Gran Vía, para pasar el control de la obligada censura. Teníamos unos 20 años. Acabamos en un despachito cutre mal sentados ante la mesa del funcionario, un tipo con bigotito, que se puso a repasar sus notas minuciosamente. El retrato del Generalísimo y el crucifijo supervisaban la escena. De repente el hombre subrayó con fuerza algo, nos miró como intentando "consensuar" y dijo: "Donde pone ´Coño, don Alberto!´ tendremos que poner ´Moño, don Alberto!´" Se estaba refiriendo a un pasaje concreto de un cuento titulado "El vecino del quinto". Nosotros tres nos miramos con cara de incredulidad, controlamos la carcajada por la cuenta que nos llevaba y en pocos segundos acordamos que ni pondríamos coño ni moño, lo que le pareció bien al funcionario y pudimos salir de allí con su visto bueno de censor. Eso Berlanga lo hubiera llevado a imágenes de manera magistral.
Sé que no es lo mismo, que son temas diferentes el del "re-encuadre" y el del "coño/moño", pero la verdad es que si le cuentas esas cosas a un muchacho de 20 año de hoy en día… te mira raro, como si estuviera viendo a un marciano. Los tiempos que corren son muy complicados, cada día que pasa parece que más, pero afortunadamente tenemos algunas cosas ya superadas. Creo.
©texto/foto: Pedro Coll
Me maravillan las posibilidades de re-interpretación que tiene el re-encuadre de una imagen. Pero pertenezco a una escuela que fue algo rígida en este tema. Hubo un tiempo en que no estaba bien visto, en el campo de la fotografía de autor, re-encuadrar imágenes a partir del original. Solíamos positivar las copias en blanco y negro dejándole a la imagen un borde negro, imperfecto, que marcaba el final del negativo. Quedaba muy artesanal, pero a la vez dejaba constancia de que la imagen no había sido re-encuadrada. Un purismo que aun no llego a explicarme, que en realidad limitaba la creatividad. Como, aún hoy, esa casi habitual referencia peyorativa al Photoshop, o a lo digital. (Galileo!!!) Si al final lo que vamos a ver es la obra definitiva, que es lo único que en realidad importa -si es buena es buena y si mala, mala- ¿por qué limitar absurdamente el proceso hacia ella? La verdad es que esas veladas limitaciones sin sentido me ponen de los nervios.
Pocos años antes de la muerte de Franco yo estaba en Salamanca, estudiando Derecho. Nos hallábamos metidos en el proyecto de edición de la revista de la Universidad, "El Gallo", una cabecera que hacía muchos años que no se estaba utilizando. Recuerdo como si fuera hoy el día en que dos compañeros y yo, con los originales del primer número bajo el brazo, nos encaminamos a las dependencias del Gobierno Civil, situado en la Gran Vía, para pasar el control de la obligada censura. Teníamos unos 20 años. Acabamos en un despachito cutre mal sentados ante la mesa del funcionario, un tipo con bigotito, que se puso a repasar sus notas minuciosamente. El retrato del Generalísimo y el crucifijo supervisaban la escena. De repente el hombre subrayó con fuerza algo, nos miró como intentando "consensuar" y dijo: "Donde pone ´Coño, don Alberto!´ tendremos que poner ´Moño, don Alberto!´" Se estaba refiriendo a un pasaje concreto de un cuento titulado "El vecino del quinto". Nosotros tres nos miramos con cara de incredulidad, controlamos la carcajada por la cuenta que nos llevaba y en pocos segundos acordamos que ni pondríamos coño ni moño, lo que le pareció bien al funcionario y pudimos salir de allí con su visto bueno de censor. Eso Berlanga lo hubiera llevado a imágenes de manera magistral.
Sé que no es lo mismo, que son temas diferentes el del "re-encuadre" y el del "coño/moño", pero la verdad es que si le cuentas esas cosas a un muchacho de 20 año de hoy en día… te mira raro, como si estuviera viendo a un marciano. Los tiempos que corren son muy complicados, cada día que pasa parece que más, pero afortunadamente tenemos algunas cosas ya superadas. Creo.
©texto/foto: Pedro Coll
30/08/11
THINK... AND SHOOT!
Escrito en el aeropuerto de Mahón, Menorca, de regreso a Palma.
Nueva declaración de principios, a modo de ampliación de la que subí el 03/01/09, en un post titulado LA DECLARACIÓN DE LONDRES. Utilizo, para ilustrarla, la misma imagen que utilicé entonces, para mi un icono ya inseparable. (Modern Tate Gallery, Londres, 11 de sept. de 2001).
Me la sugiere Enrique Algarra, fotógrafo de raza, de trazo fino, también amante de la palabra. En mi anterior entrada, FORMA VS CONTENIDO, escribió un comentario del que resalto un fragmento:
Respecto a Lomos, cheap-cameras, IPhones y otras zarandajas ya sabes mi opinión, de todas maneras si le cambiamos al personal el "don' t think, just shoot" por el "think and shoot" la cosa cambia radicalmente y en ese caso otro gallo cantaría.
Dejémosnos pues de zarandajas: THINK... AND SHOOT!
NOTA: sobre este tema, os remito a un post que subí hace unos meses: EL DISCURSO
©texto/foto: Pedro Coll
Nueva declaración de principios, a modo de ampliación de la que subí el 03/01/09, en un post titulado LA DECLARACIÓN DE LONDRES. Utilizo, para ilustrarla, la misma imagen que utilicé entonces, para mi un icono ya inseparable. (Modern Tate Gallery, Londres, 11 de sept. de 2001).
Me la sugiere Enrique Algarra, fotógrafo de raza, de trazo fino, también amante de la palabra. En mi anterior entrada, FORMA VS CONTENIDO, escribió un comentario del que resalto un fragmento:
Respecto a Lomos, cheap-cameras, IPhones y otras zarandajas ya sabes mi opinión, de todas maneras si le cambiamos al personal el "don' t think, just shoot" por el "think and shoot" la cosa cambia radicalmente y en ese caso otro gallo cantaría.
Dejémosnos pues de zarandajas: THINK... AND SHOOT!
NOTA: sobre este tema, os remito a un post que subí hace unos meses: EL DISCURSO
©texto/foto: Pedro Coll
28/08/11
FORMA VS CONTENIDO?
Forma? Contenido? Forma+Contenido?
De mi reciente trabajo A HONG KONG PORTRAIT.
Se puede ver una selección del mismo en mi blog/portfolios:
Hace unos días me enteré de que hay quienes dividen a los fotógrafos en dos categorías, los que priorizan el CONTENIDO y los que priorizan la FORMA. Los primeros son los que conocemos cómo fotógrafos/”fotógrafos”. Ahí podríamos englobar a gente del pelaje de Cartier Bresson, Elliot Erwit, Sebastiao Salgado, García Alix, García Rodero, Mary Ellen Mark… Estoy hablando de premios Pulitzer, premios World Press, miembros de la mítica agencia Magnum, etc. Este espécimen, el fotógrafo/”fotógrafo”, se mueve en el campo de la edición y de las publicaciones, suele ser trotamundos, contador de historias, interpreta la realidad y la transmite de la misma manera que puede hacerlo un escritor, es decir, dirigiéndose a un colectivo de lectores. La otra categoría la componen los fotógrafos/”artistas”, que intentan ser reconocidos cómo una más de las “artes plásticas” y se dirigen al posible comprador/coleccionista a través de las necesarias exposiciones. Para ellos el tratamiento epidérmico de la imagen es prioritario, intentan escapar de la realidad fotográfica para refugiarse en una categoría pro-pictórica. En principio no pretenden contar nada, más bien producir sensaciones, “sugerir” más que “decir”.
Lo que realmente diferencia a esos dos grupos de autores que usan la fotografía cómo medio de expresión no es su especial concreción en el contenido o en la forma, siempre inseparables en toda buena obra, sino la finalidad de su trabajo: la narración literaria en imágenes o la interpretación puramente plástica. Áreas de proyección diferentes, respeto y aprecio para ambos.
Nunca me he considerado “artista”, pero sí narrador, pertenezco pues al primer grupo, desde siempre, desde antes de saber lo que era una cámara fotográfica. Me siento más próximo a Murakami que a Miquel Barceló. Me eduqué rodeado de libros, de veneración por la palabra escrita. Reconozco que para contar mis historias debo basarme en la realidad, y curiosamente lo mismo le ocurre al fotógrafo ”artista”. Pero que no se confunda nadie, el fotógrafo/”fotógrafo” tampoco reproduce la realidad, simplemente la agarra y la transforma, se apropia de ella, la engulle y la regurgita, no describe, interpreta, y hasta puede inventar. Para él, para nosotros, la realidad, igual que para el fotógrafo/”artista”, es sólo materia prima.
Los fotógrafos/”fotógrafos” siempre hemos tenido claros los parámetros con los que apreciar la calidad de un trabajo: técnica, lenguaje, “contenido”, equilibrio narrativo, evolución e innovación. No era, ni es, fácil infiltrarse desde la mediocridad en este campo profesional sin ser detectado. Pero tengo la sensación de que no ocurre lo mismo cuando hablamos de los fotógrafos/”artistas”. Ahí hay un “totum revolutum” que desorienta y confunde. A nivel popular, erróneamente, parece dominar el principio de que aquí “el contenido” es secundario, y que lo que prima es “la forma”, de modo que cualquier tema vale con tal de que la “forma” tenga fuerza. Junto a fotógrafos/“artistas” coherentes y sólidos, para los que la forma es inseparable del contenido, proliferan autores de imágenes fáciles, de apariencia no trabajada pero, eso sí, siguiendo “las tendencias plásticas” en vigor. Repasando las webs de fotógrafos/“artistas” te das cuenta de que muchos de ellos están llenos de vaciedad amparada en lugares comunes, miméticamente marcados por patrones definidos: la hierática anemia vital y cromática, la provocación e irreverencia, la pseudo-propuesta conceptual…
En su momento, el uso de las Polaroid por parte de artistas de renombre, Warhol, potenció un camino lúdico/experimental en el campo del arte fotográfico. Pero lo que contribuyó de manera decisiva a la “pop-ularización” del lenguaje “espontáneo/irreal”, con su apariencia “artística” (aquello de, “oooh! parece una pintura!”), fue la aparición, hace más de dos décadas, de la Lomo, esa cámara básica que proponía la ”snap photo”, la espontánea imagen “a-técnica”. Su imperfecta calidad producía ese toque “artístico” que, por atípico, chocaba con la perfección de las cámaras de última generación. Ciertamente los resultados eran, son, llamativos y conseguían un objetivo interesante al alejarse del aspecto real de las imágenes fotográficas. Y de golpe aparecieron artistas a miles, ocultos antes de manera inexplicable, que hicieron suyo, miméticamente, un lenguaje marcado por los defectos ópticos de una lente básica elevándolos a virtud: error de gamma, marcado viñeteado y excesiva saturación. El slogan de la Lomo, su filosofía, era transparente: “do not think, just shoot”, un simple juego. Pero si antes el fotógrafo ”artista” se lo tenía que trabajar utilizando recursos propios, aplicando la imaginación y la técnica a su lenguaje estético, ahora, con la Lomo y sus hermanas de sangre, la posibilidad de “hacer arte” estaba al alcance simplemente del que la poseyera.
Últimamente, el iPhone4 de Apple ha evidenciado mi teoría: mediante ingeniosas aplicaciones ha hecho posible que cualquiera de sus usuarios pueda dar tratamiento artístico a la imagen más banal. Disparas a cualquier cosa, por ejemplo, a un semáforo, a un ladrillo, a tu cuñado, le aplicas la aplicación de rigor y… arte puro! Creo que el movimiento Lomo fue un revulsivo interesante para muchos auténticos fotógrafos, con gran influencia en el lenguaje plástico fotográfico serio, pero también dio paso a una gran confusión, porque por su facilidad abrió el camino a un tipo de imagen únicamente estético, creada sin esfuerzo, conseguida por el simple hecho de apretar el disparador de un aparatito que tenía virtud de distorsionar la realidad, y ya se sabe que a rio revuelto…
Aparecerán por ahí los que me discutan, llegarán a decir que el arte no existe, o que todo es arte, o lo que sea que quieran decir… y espero con ansia que eso ocurra, y que alguien convenza de una vez a mi parte “ácrata/freaky”, de por vida esclavizada por mi otra parte, la racional, y acabe arrastrando a la papelera el contenido de este post, con decisión y rabia. Y pueda, a partir de este acto de rebeldía, olvidarme del CONTENIDO y dedicarme a la FORMA, liberarme, convertirme de una vez en fotógrafo/“artista”, ese deseo grabado al fuego en el subconsciente de todo fotógrafo/”fotógrafo”!
Pero de momento, a la espera de acontecimientos, este es mi análisis razonado del asunto.
NOTA: sobre este tema, os remito a un avance del mismo que hice, sin profundizar demasiado, hace unos meses: EL DISCURSO
NOTA: sobre este tema, os remito a un avance del mismo que hice, sin profundizar demasiado, hace unos meses: EL DISCURSO
©texto/foto: Pedro Coll
27/08/11
21/08/11
20/08/11
LA HUELLA DEL TIEMPO
Ciudad de La Habana, mes de julio de 2.011.
Os invito a conocer esta interesante historia, subida ayer a mi blog de "portfolios":
LA HUELLA DEL TIEMPO
©texto/foto: Pedro Coll
Os invito a conocer esta interesante historia, subida ayer a mi blog de "portfolios":
LA HUELLA DEL TIEMPO
©texto/foto: Pedro Coll
11/08/11
COMO NIÑOS
Fotógrafos!
Siempre escaneando el entorno con ojos de águila.
Qué les darán de comer?
Especialistas en ver lo que no existe.
Narradores empedernidos, poetas de la mirada, fabuladores, a veces magos, visceralmente inquietos...
Eternamente incomprendidos.
©texto/fotos: Pedro Coll
10/08/11
FOTOGRAFÍA ES FOTOGRAFÍA ES FOTOGRAFÍA
Para ilustrar este post estoy buscando una fotografía artística en mis archivos, juro que cuando la encuentre la subo…
En la ciudad en que vivo, aunque creo que vivo poco en ella pues mis ausencias físicas y psíquicas no me dejan mucho tiempo para "ciudadanear", una vez al año se produce un acontecimiento concreto: durante unos días los museos y galerías de arte se convierten en espontáneos amantes de la fotografía, reacción mimética ocasionada ante movimientos parecidos en ciudades de rango superior del país. Y te encuentras de sopetón con la ciudad invadida de manifestaciones "filo/fotográficas" de desigual rigor.
Suelo ser poco gregario, y por ese motivo rehuyo con discreción estos acontecimientos sociales que son las inauguraciones. Me pone muy de los nervios el papanatismo.
De la misma manera que, cuando llega el verano. las cadenas serias de radio -le ocurre hasta a la SER!- nos tratan a sus oyentes habituales como a bobos de babero metiéndonos contenidos superficiales y playeros (alguien debió llegar a la conclusión de que en verano nos volvemos simples), de esa misma manera muchas galerías de arte que toda la vida traficaron con pintores y pinturas cuando pasan a tocar el tema de la fotografía alcanzan un nivel de desorientación evidente. Tan es así que se está instaurando un concepto único de calidad y “finezza” en el lenguaje fotográfico, caracterizado siempre por su intención provocadora, lo cual en sí es bueno, su factura fácil y su profundo discurso (“propuesta”, lo llaman) “seudo-conceptual”. Y lo peor es que, a partir de ahí, todo vale y cualquier manifestación fotográfica que no se adapte a esos presupuestos es considerada “demodé” o meramente “descriptiva”, palabra maldita.
mo ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ coóenísicas y psisupuestosde las galerbuuñuelos
Hace dos años presencié, en un noticiario televisivo que abría con información de la recién inaugurada ARCO, la Feria de Arte Contemporáneo por antonomasia de nuestro antonomástico país, cómo una imagen conocida por mi era el eje gráfico de esta información. Se trataba de una inmensa fotografía que representaba a un niño asiático, plano americano, desnudo de cintura para arriba, de cuyo cuello colgaba una plaquita de metal en la que se leía. "NOT FOR SALE". La imagen era de técnica simple, pulcra, podría decir que correcta de acuerdo a un criterio clásico. Deduje que la clave estaba en la placa. Yo había visto meses atrás esta exposición en una galería de arte "de provincias", consistente en un total de no más de 10 imágenes iguales de niños diferentes. Recuerdo que en la exposición "local" el precio de cada una de las copias, de tiraje limitado, superaba los 10.000€. La clave estaba en la placa... ¿pero, qué tenía aquella placa para justificar que aquellas imágenes anodinas se colgaran en las paredes inmaculadas de los templos más sagrados del arte contemporáneo? Deduzco que se trataba de un intento de defensa de los menores de edad… una protesta contra los ataques pederastas de turistas sexuales, contra el abuso de condiciones laborales salvajes, en resumen, contra la más cruel variante de la esclavitud. Y suena bien, y hasta aquí todo ok. Pero no, aquello no era una ONG, era ARCO, un mercado en el que se trafica con arte.
Los niños “no se vendían”… pero sus fotos sí. Ignoro el nombre del autor de la serie "NOT FOR SALE", pero me agradaría saber qué porcentaje de estos más 10.000€ se transfería a esos niños asiáticos después de cada transacción comercial realizada en alguna de las galerías de nuestro primer mundo. O de qué cuantía fue la "propina" que les dejó después de las 4 horas que, como máximo, debió llevar la realización de tan profunda y comprometida obra.
Nos estamos volviendo gilipollas. Nos están tratando como a gilipollas. Y esta vez no me refiero a los políticos. Aunque creo que todo viene en un “pack”.
Y vuelvo al comienzo. El programa de inauguraciones de las muestras fotográficas expuestas en las galerías de mi ciudad, en esa semana de celebración fotográfica, era extenso, y me las recorrí todas para poder llegar de una vez a una conclusión sobre el fenómeno. El resumen final, para mi, fue este:
1) En espacios institucionales, algo sintomático, dos magníficas exposiciones, fotografía de verdad, fotografía de siempre rigurosamente actualizada, desde el pasado y hacia el futuro: Steve McCurry y Pep Bonet. El primero un “senior”, exquisito maestro del color y del viaje, mundialmente reconocido, el segundo un “junior”, un brujo del blanco y negro y del sufrimiento, en reconocido crecimiento internacional. En ambos, "savoir faire" de profesional sensible e inteligente y de brillante narrador de historias.
2) Después había algunas exposiciones que pretendían el mismo objetivo que estos dos citados, en un caso con firma de renombre nacional, pero quedándose en el nivel de lo "mediano", por calificarlo de manera amigable.
3) Y por último... el Arte Con Mayúsculas, el Arte al que me refería más arriba (línea NOT FOR SALE) "manageado" por los mercaderes de la creación plástica local, y ahí había de todo, desde algunos intentos serios a autenticas bromas y proyectos, perdón, propuestas… tan vacuas y sosas cómo buñuelos de viento sin azúcar.
Los cientos de rostros del publico asistente iban confirmando mi opinión, algo de lo que me fui cerciorando con interés: expectación y disfrute absoluto ante McCurry y Bonet, y miradas y comentarios contradictorios y de compromiso, frialdad, desorientación, en la mayor parte de los demás casos.
Estoy convencido de que existe una falta de criterio en gran parte de los galeristas convencionales ante un lenguaje muy nuevo con el que mercadear, la fotografía, y se confunden dentro del gran rio revuelto de advenedizos que con tres mimbres intentan hacer un cesto, a ver si cuela, y cuela. Algo al alcance de pocos está eso de hacer un cesto con tres mimbres, con la triste consecuencia de que los pocos que sí son capaces de ello se hallan decididamente perjudicados en ese “totum revolutum” repleto de mediocres expertos en burlar el olfato no educado de quienes deben reconocer su valía.
Creo sinceramente que la fotografía, como manifestación creativa, se bifurca en dos claras lineas: la plástica, de lenguaje críptico, provocativo, conceptual, que bebe de la pintura y que intenta asemejarse a ella y aprovechar su tirón especulativo a través de las galerías, y la fotografía narrativa, la literatura transformada en imagen, cuya manifestación publica habitualmente la encontramos en las paredes de entidades institucionales, siempre con finalidad no crematística, pero que se mueve como pez en el agua en el campo de las publicaciones, de las revistas especializadas y sobre todo de los libros. Ninguna de estas dos tendencias es superior a la otra, pero ambas exigen rigor, coherencia, calidad y respeto mutuo.
Convendría que muchos de nuestros galeristas, especialmente los “de provincias”, asistieran a talleres y cursillos que les permitieran alcanzar a comprenderlo. Eso se ser “de provincias” en este país siempre ha sido un coñazo! No se nos quita ni con legía.
Convendría que muchos de nuestros galeristas, especialmente los “de provincias”, asistieran a talleres y cursillos que les permitieran alcanzar a comprenderlo. Eso se ser “de provincias” en este país siempre ha sido un coñazo! No se nos quita ni con legía.
© texto/¿foto?: Pedro Coll
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










































